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FORMALDEHÍDO, PRODUCCIÓN CERÁMICA E IMPACTO AMBIENTAL: VISIÓN GENERAL DE UNA SUSTANCIA CONTROVERTIDA

La industria cerámica, que durante años se ha comprometido rigurosamente a reducir el impacto medioambiental en el territorio en el que opera, está constantemente sujeta a escrutinio y evaluación de varios indicadores que deben constatar su correcto desempeño y garantizar el cumplimiento de los estándares que son requeridos regulatoriamente. En este sentido, las áreas que generalmente se suelen tener más en cuenta son las siguientes:

Gestión del agua, consumo de materiales, consumo de energía y emisiones a la atmósfera.

 

Estos componen el principal foco de atención en el que los legisladores, la industria y las instituciones se han centrado durante mucho tiempo y en esta área los compuestos que el sector debe monitorear constantemente son:

 

Partículas

Flúor

Compuestos orgánicos volátiles (COV)

Aldehídos y formaldehído

Plomo

Óxidos de nitrógeno

Óxidos de azufre

 

Dada las categorías de contaminantes enumeradas, ¿cuáles son las características y qué papel juega el FORMALDEHÍDO?

 

DESDE EL PUNTO DE VISTA QUÍMICO

Desde el punto de vista químico, los aldehídos son una clase de compuestos orgánicos caracterizados por la presencia del grupo funcional C = O, llamado Grupo Carbonilo.

[Por grupo funcional nos referimos a un átomo o grupo específico de átomos que confieren propiedades químicas específicas, principalmente reactivas, a los compuestos que los contienen]

 

El formaldehído [CH2O] pertenece a la categoría de aldehídos y representa el ejemplo más simple. Se caracteriza por su alta reactividad, biodegradabilidad, alto punto de ebullición y alta solubilidad en agua.

 

¿DÓNDE PODEMOS ENCONTRARLO?

Es una sustancia natural en forma de gas incoloro y, debido a su alta solubilidad, también puede ser utilizado en forma acuosa. En ambos casos se caracteriza por un olor fuerte y desagradable.

Se produce de manera natural en algunos procesos de combustión y por el metabolismo oxidativo llevado a cabo por muchos organismos vivos. Incluso los seres humanos, aunque en pequeñas cantidades, son productores inconscientes de formaldehído.

Es uno de los productos químicos más comunes y se presenta en casi cualquier entorno, incluido en los hogares. En cantidades más significativas, es producido por los tubos de escape en automóviles, de algunos tipos de estufas, de incineradoras y del humo de los cigarrillos.

Se puede encontrar también en pinturas, tintes, cosméticos, acondicionadores, champús, lacas, productos para uñas, en algunos alimentos ahumados o fritos y en porcentajes muy bajos, incluso en frutas y verduras.

 

FUNCIONES Y MODO DE EMPLEO

El formaldehído, debido a sus características, realiza diversas funciones y, por esta razón, se usa, en concentraciones y formatos estrictamente regulados en distintos campos, de los cuales enumeramos los más relevantes a continuación:

 

Con una potente acción bactericida, se utiliza en hospitales (formalina), en soluciones acuosas para desinfectantes domésticos y en la producción industrial de tejidos.

Es ampliamente utilizado como conservante de alimentos (aditivo conocido con las iniciales E240).

Junto con otros compuestos, se encuentra dentro de los paneles absorbentes de sonido de los falsos techos o como cohesionante para tablones de aglomerado o paneles de madera con revestimiento de melamina (muebles en general).

Por reacción con fenol se polimeriza dando lugar a baquelita.

Es utilizado dentro de los procesos de tintura textil para garantizar la estabilidad de las soluciones.

 

PRECAUCIONES Y TOXICIDAD

A pesar de su uso generalizado, el formaldehído tiene características tóxicas que requieren especial atención durante su manejo y en caso de contacto o inhalación en grandes cantidades se deben tomar medidas concretas.

La exposición al formaldehído ocurre principalmente a través de la respiración.

La cantidad que puede ingerirse con una dieta normal o absorberse a través de la piel es prácticamente insignificante.

Los efectos inmediatos que pueden ocurrir tras la exposición a altas concentraciones de formaldehído más frecuentes incluyen, irritación de las vías respiratorias y los ojos, fatiga y erupciones cutáneas.

En los últimos tiempos, y más concretamente el 1 de enero de 2016, el formaldehído fue clasificado definitivamente como sustancia cancerígena.

 

FORMALDEHÍDO Y PRODUCCIÓN CERÁMICA:

¿Qué futuro le espera?

La naturaleza cancerígena del formaldehído ha llevado a los laboratorios responsables del análisis de las emisiones producidas por las compañías cerámicas a separar esta sustancia del resto de los aldehídos para limitar su presencia e identificar con precisión su porcentaje presente en el aire.

 

Como sabemos, en el sector cerámico, el uso de ciertos productos de base solvente utilizados para la decoración digital (tintas y colas principalmente) provoca, durante el ciclo de cocción, la emisión a la atmósfera de sustancias que impactan no solo en la percepción olfativa sino también en la calidad del aire en términos contaminantes.

 

Aunque los valores se controlan constantemente y el clúster está demostrando una implicación constante y rigurosa para limitar y respetar los límites establecidos por la normativa vigente, la investigación y el desarrollo de soluciones alternativas que puedan mejorar los estándares y el desempeño de los fabricantes constituyen actualmente el objetivo principal de la agenda de muchas empresas involucradas en la cadena de producción del sector.

En este sentido, la tendencia hacia el reemplazo definitivo de ciertos productos por alternativas menos invasivas, aunque todavía tímida y no generalizada, parece desarrollarse en torno a la base Agua. Un tema complicado, que aún está evolucionando, pero inevitable.

 

La utilización de tintas y colas digitales base agua ha demostrado una disminución significativa en las emisiones de aldehídos, formaldehído y ácidos orgánicos, responsables de la mala calidad atmosférica.

Su formulación química diferente actúa disminuyendo las sustancias indicadas. Simplificando sin entrar en aspectos técnicos complejos, podríamos resumirlo de la siguiente manera:

 

La formulación ha sido diseñada para lograr la mejor combustión posible durante el proceso de cocción. Esta propiedad está determinada por el solvente polar elegido cuyas moléculas, a diferencia de las no polares presentes en tintas y colas base solvente, son quemadas más fácilmente dentro de los hornos cerámicos.

Las tintas base agua también se caracterizan por un contenido de agua que corresponde al 40-50% de la fase líquida y, por lo tanto, por una reducción del 40-50% de los componentes líquidos orgánicos a los que se pueden atribuir los problemas ambientales anteriormente mencionados.

 

En general, podríamos concluir diciendo que si, por un lado, el sector cerámico ya ha alcanzado niveles de excelencia en este sentido, también sería conveniente la implementación en un futuro próximo de todas aquellas acciones que puedan mejorar aún más la calidad del aire que respiramos.

 

 

 



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