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#03 MATERIALES SEMIACABADOS Y DEGRADACIÓN BACTERIANA: ¿QUE PODEMOS HACER?

En cerámica, los productos semiacabados son todos aquellos materiales (en nuestro caso, suspensiones acuosas) que se producen al margen de la línea de producción principal y que se utilizan en diversas fases del proceso, mayoritariamente a lo largo de la línea de esmaltado.

 

Podemos incluir en esta categoría, por ejemplo:

 

  1. Esmaltes
  2. Engobes
  3. Suspensiones de granilla
  4. Suspensiones líquidas de óxidos y tintas

 

Después de haber sido tratadas y preparadas para la aplicación final, las suspensiones acuosas suelen permanecer en el interior de los tanques de almacenaje durante ciertos periodos de tiempo, a la espera de ser utilizadas.

 

1. Agua y materias orgánicas: el origen del problema  

Durante el almacenaje suele aparecer el problema. La presencia circunstancial de AGUA y MATERIA ORGÁNICA (que nutren a las bacterias), y de hecho, son la base del posible fenómeno de degradación.
 

 

Las bacterias suelen iniciar su actividad en el momento en que se añade agua dentro de los depósitos.
Esta es la razón por la que las degradaciones bacterianas suelen ser poco frecuentes dentro de los materiales en polvo o productos que no contienen agua. Las bacterias utilizan la materia orgánica de la suspensión como fuente de alimento, activando su metabolismo y por tanto su acción contaminante.

 

¿Cuáles son los principales componentes de la suspensión contaminada y, en consecuencia, cuáles son las partes orgánicas que atacan las bacterias?

 

  1. MATERIAS PRIMAS INORGÁNICAS (como pigmentos, arcillas, feldespato y nefelina)
  2. MATERIA ORGÁNICA DERIVADA DE LAS MATERIAS PRIMAS
  3. PRODUCTOS QUÍMICOS NATURALES O SINTÉTICOS que pueden ser tanto orgánicos como inorgánicos y que desempeñan múltiples funciones según las necesidades)

 

2. ¿ De dónde vienen las bacterias?  

Una vez que se ha determinado cuál es la sustancia que puede provocar la posible contaminación, es importante examinar su procedencia.  ¿Cuál es su origen?

 

 

Generalmente, las bacterias están casi siempre presentes en las materias primas que se encuentran en la naturaleza (como la arena, el feldespato y la arcilla). Pueden encontrarse también en las aguas de molienda, así como en la atmósfera.
Además, pueden aparecer en el interior de los recipientes y/o en todas las herramientas que intervienen en la elaboración de los productos semiacabados.

También es importante destacar que la actividad de las bacterias se ve afectada por la estación del año o, mejor dicho, por la temperatura. En general, esto significa que durante los periodos más cálidos y húmedos el metabolismo de las bacterias es exponencialmente más acelerado.

 

3. Consecuencias de un ataque bacteriano

¿Qué sucede dentro de la suspensión cuando se presenta un problema provocado por las bacterias?

 

Las bacterias, como ya hemos destacado, "se alimentan de la materia orgánica y, por tanto, también de las partes orgánicas de algunos aditivos/vehículos que desempeñan un papel importante y fundamental para proporcionar a la suspensión los parámetros reológicos adecuados (que se requieren para un proceso de aplicación perfecto). Estos parámetros consisten, por ejemplo, en: la viscosidad, el límite de fluidez adecuado, la ausencia de fenómenos de sedimentación, etc.
Las degradaciones bacterianas, que debilitan parcial o totalmente las características reológicas de la suspensión, comprometen por completo la fase de aplicación.

 

Los METABOLITOS son sustancias producidas por las propias bacterias: son básicamente los desechos de su nutrición y son responsables, junto con otros factores, de diferentes tipos de defectos. En la aplicación: nivelación incorrecta de la suspensión, fenómenos de sedimentación y/o espumación, malos olores, etc. Durante el ciclo de cocción: agujeros en el esmalte, etc.

 

4. Acciones y soluciones

¿Cómo resolver el problema?
¿Es posible recuperar las prestaciones originales de una suspensión afectada?

 

Podemos afirmar con seguridad que es posible tomar medidas eficaces cuando las degradaciones no son especialmente agresivas. Es decir, cuando el número de bacterias y de residuos orgánicos no es muy elevado. Una vez que se ha evaluado la magnitud del problema y se ha definido la actuación de restitución, es necesario actuar en dos etapas:

 

  1. 1. Eliminar y, por tanto, destruir las bacterias mediante el uso de agentes biocidas y conservantes adecuados.
  2. 2. Tras un cuidadoso análisis en los laboratorios, restaurar las características reológicas de la suspensión utilizando los agentes necesarios

 

5. Las variables de entorno y tiempo 

Sería importante hacer un análisis exhaustivo del entorno de trabajo: no sólo donde se preparan los productos semielaborados, sino también en todas aquellas áreas donde se aplican.

Esta comprobación es muy importante para verificar la posible presencia de focos bacterianos en el ambiente: unos focos que podrían actuar y afectar a los productos que se encuentran en la planta industrial.
No está de más resaltar que este tipo de control se recomienda también en ausencia de agresión bacteriana para poder tomar las medidas que sirvan para prevenir una posible agresión.

 

 

El último aspecto a tener en cuenta es la variable tiempo.
En efecto, la eficacia de los conservantes se pierde progresivamente a medida que actúan contra las bacterias: podríamos decir que, en cierto modo, los conservantes "mueren" junto con las bacterias.
No obstante, la eficacia de los aditivos puede terminar de forma natural con el paso del tiempo.

Por estos motivos, queda claro que es importante restaurar (o añadir) el vehículo para asegurar una acción eficaz y continuada.

 

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